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Aprendamos a hablar… ¿Tsi?

 

Leyendo el Blog de Andres Ozpina en El Tiempo, me encontré con una buena entrada, digna de ser reproducida. Si tienen un par de minutos les recomiendo su lectura. La trascribo aqui (Copy paste) espero que sin ponerme en problemas con Ozpina, de quien quedo a la espera de la segunda parte.

 

Ciertas expresiones que nos colocan furiosos. Parte I.

Una guía para posar de bien hablado…

Desde siempre que ha habido siempre, aquellos que intentan ostentar un poderío con cierto valor diferencial del resto de la gleba o muchedumbre adocenada, han procurado hablar de manera distintiva, a la vez que se mofan de lo que ellos decretan como barbarismos idiomáticos.

Sobrecorrigen, aventuran alambicados microlenguajes, y terminan por imponer sus caprichos lexicales.

Cuestionable es el asunto, en tanto, por ejemplo, podríamos pensar que todas las lenguas romances son, por así decirlo, degeneraciones del latín.

El caso es que las siguientes sugerencias son un compendio que, bien utilizado, podrá permitirle lucir un tanto culto ante quienes lo rodean.

No pretendo ni podré ser Soledad Moliner, ni Rufino José Cuervo, ni Alfredo Iriarte. Pero juro ante el diccionario mismo que mi intención es noble. Así que aquí voy…

Si se dirige a un restaurante no pida un principio: pida una entrada.

Bajo ninguna circunstancia se coloque furioso: póngase bravo.

Así mismo, no les coloque nombres a sus hijos: póngaselos.

No se aplique champú en el cabello: écheselo en el pelo. (Lo anterior no tiene justificación alguna, aparte de la célebre frase del ya mencionado maestro Iriarte quien, pese a haber aceptado que no había ninguna falla en el mencionado ‘cabello’, su uso acusaba ribetes de lobería).

Por cierto: Jamás, cuando alguien haga correcta utilización del vocablo ‘pelo’ cometa el insolente error de corregirlo, amparándose en que se dice cabello, ya que ‘pelo es otra cosa’. Si por error algún día llega a esgrimir esa injustificable argucia, al menos evite mostrar cara de morbo y picardía al hacerlo.

No use bolso: use cartera.

No diga ‘ropa sport’: diga ‘ropa informal’.

Si está disfrutando de un sencillo no oiga un disco: oiga una canción.

No tenga miedo de decir ‘me di cuenta de que’, ‘estoy seguro de que’, ‘después de que’. Ambas son correctas, a la vez que ‘te pido el favor que’, o ‘me di cuenta que’, ‘después que’ son molestos errores.

No diga ‘me toca que ir’: diga ‘me toca ir’. Nunca –por amor de Dios diga ‘interperie’–: diga ‘intemperie’.

Cuando se refiera a una dinámica de ayuntamiento carnal en semanas pasadas, jamás diga ‘la última vez que estuvimos juntos’: diga, aunque mal le suene… ‘la última vez que copulamos’.

Nunca diga ‘accequible’: diga ‘accesible’ o ‘asequible’. Y documéntese con respecto al significado de cada una.

El verbo ‘haber’, entendido como presencia o existencia no tiene plural. Así pues, nunca diga ‘habían seis platos de comida’ o ‘habían cinco mujeres’: Es ‘había seis platos de comida’ y ‘había cinco mujeres’. No es tan difícil si se intenta con persistencia.

Evite anteponer los artículos determinados ‘el’ o ‘la’ a nombres propios. En otras palabras no diga ‘el Javier’ ni, ‘la Jennifer’.

Omita de su diario hablar aquellas tontas muletillas como ‘muchas gracias, de verdad’ (evidentemente no son gracias, de mentira).

Evite la utilización del ‘papi’ o ‘mami’ a la hora de referirse a sus seres queridos, en particular a su pareja e hijos.

Tan aborrecible como lo anterior es el uso del ‘chiqui’ para aludir a su novio, mancebo o prometido.

Escribir esquelas con consignas extranjeristas como. 2 people+ 2 gether= forever, o ‘keep in touch’ no tienen justificación ni perdón alguno.

No repita cual loro las imbecilidades procedentes de telenovelas o ceremoniales teatrales ridículos. No diga ‘perdóname pero discúlpame’, ni ‘poseemos problemas’; pero sobre todo, erradique de tajo aquello de ‘deje así’ o ‘se le dijo’. Todas las anteriores son síntoma de falta de criterio e inoriginalidad.

Nunca pluralice expresiones como ‘quiubo’ o ‘chao’, diciendo ‘quiubos’ y ‘chaos’. Tampoco responda a un ‘muchas gracias’ con el consabido ‘muchas denadas’.

Cuidado con ‘hágame un 14”, ‘quién pidió pollo’ o ‘voy a ir al baño a hacer algo que nadie puede hacer por mí’. Delatan ridiculez y falta de inventiva.

Si su edad es algo avanzada evite acudir a expresiones anacrónicas intentando posar de juvenil.

Ejemplos

Nunca le diga a un grupo de adolescentes cosas del tipo:

.. como dicen ustedes: ‘superbien’.

… como dirían ustedes: ‘hipermegaplay’

…como dicen los jóvenes:  ‘se la tiene montada’.

Lucirá aún más avejentado y será blanco de crueles aunque justificadas mofas.

No haga uso, como suelen hacerlo campañas institucionales escritas por copys publicitarios ignorantes de expresiones del tenor:

‘nadie le entrega tanto a los colombianos como Servientrega’

‘no le vendas cigarrillos a menores de edad’

Es:

‘nadie LES entrega tanto a los colombianos como Servientrega’,

“no LES vendas cigarrillos a menores de edad”.

No debería ser necesario si quiera el mencionarlo. Pero evite una innecesaria ‘n’ al final de términos como…

‘Salirsen’ por ‘salirse’.

‘Comersen’ por ‘comerse’.

‘Invítenmen’ por ‘invítenme’.

El uso del “demasiado” implica algo desbordado, desmedido. Por lo tanto nunca intente halagar a alguien diciéndole que es ‘demasiado bueno’ o ‘demasiado inteligente’.

De momento quedamos aquí. Pero prometo nuevos parágrafos.

Y no lo olvide…

Para algunos es una panadería – para otros, panificadora.

Para algunos es principio – para otros, entrada.

Para algunos es a crédito – para otros, fiado.

Para algunos es la bici – para otros,  cicla.

Para algunos son cuartos – para otros, piezas – y para otros, más alcobas.

Para algunos es la morcilla – para otros, rellena.

Para algunos es pollo – para otros, gallina.

Para algunos es pelo – para otros, cabello.

Para algunos es chiqui – para otros, papi.

Para algunos es la carnicería – para otros fama.

Para algunos es vela – para otros, esperma.

Para algunos es cartera – para otros, es bolso.

Para algunos es encendedor – para otros, briqué – para otros más, candela.

Para algunos es ropa informal – para otros, ropa sport.

Para algunos es trasteo – para otros, mudanza – para otros, más, coroteo.

Para algunos son tenis – para otros, zapatillas.

Para algunos es Guillermo – para otros, William.

Para algunos es Alejandro – para otros, Alexander.

Para algunos es cara – para otros, cara.

Para algunos es bafle – para otros, parlante.

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